Fuente : KOINONIA
Jornal do Brasil
Suplemento "Prosa e Verso"
Río de Janeiro, 12 de noviembre de 2001
El
Nobel de Leonardo Boff
Cecilia Costa
Retrasando una operación urgente “camina con bastón debido a problemas en el fémur”, el escritor y teólogo Leonardo Boff estará en Estocolmo el 7 de diciembre para recibir en el Parlamento sueco el Premio Right Livelihood (Correcto Modo de Vida), conocido como el Nobel alternativo. En 1980 un rico filatelista, Jakob von Uexkull, decepcionado con la desviación del premio Nobel de su papel humanístico, decidió crear su propio premio, por un valor de 187 mil dólares, que este año 2001 ha sido concedido a cuatro intelectuales. Entre ellos al brasileño Leonardo Boff, “por unir en su vida espiritualidad, justicia social y protección al medio ambiente”.
- ¿Se le aceleró el corazón cuando supo que le habían dado
el Nobel alternativo?
LEONARDO BOFF: - Más que honrar a una persona, este premio
consagra una causa. Y la causa de mis últimos 20 años ha sido intentar unir el
grito de los pobres, de donde nació la Teología de la Liberación, con el grito
de la Tierra, de donde nació el discurso teológico. Lo que los une es la opción
por los pobres, estar contra la pobreza y a favor de la vida. Entre los pobres
está el gran pobre, que es el planeta Tierra, explotado, saqueado por la
voracidad del proceso industrial moderno. Todos vivimos bajo un modelo de
civilización que explota a las personas, las clases, las naciones y agota los
escasos recursos de la Tierra. Necesitamos una ecología de la liberación. Mi
libro Ecología, grito de la tierra, grito de los pobres recogió ese
reto, al unir ecología, física cuántica, discurso teológico y espiritualidad.
- ¿Ese libro, al cual Ud. atribuye el premio, no fue escrito en 1995?
BOFF: - Fue editado en 1995. Salió prácticamente al mismo
tiempo en Alemania, España, Estados Unidos e Italia, y ha hecho buen camino
dentro de la discusión ecológica. Hay editoriales extranjeras que publican
sistemáticamente mis obras; editan lo que escribo en función del discurso de la
Teología de la Liberación, que es hoy una de las tendencias más fuertes del
mundo cristiano. Y que nació aquí.
- ¿ La Teología da Liberación fue la causa de su ruptura
con la Iglesia?
BOFF: - En 1984 tuve el honor de sentarme en la misma silla
de Galileo Galilei, en el Santo Oficio de Roma, que hoy se llama Congregación
para la Doctrina de la Fe. Y en el edificio del Santo Oficio, a la izquierda de
la columnata del Vaticano, estuve en la salita donde interrogaban a las víctimas
de la Inquisición después de haber sido torturadas. Pasé ante una reja enorme
cubierta de espinas de hierro y pregunté a mi inquisidor: ¿Aquí es la sala de
tortura? Me dio un codazo…
- ¿Y entonces fue cuando se separó de la Iglesia?
BOFF: - El interrogatorio fue en 1984; en 1985 vino el
castigo, silencio obsequioso, me depusieron de la cátedra, me prohibieron
hablar y escribir. Un año después, el Papa, presionado por la Iglesia de
Brasil, suspendió el castigo. Entonces pude hablar, pero me siguieron
controlando.
- ¿Hasta cuando?
BOFF: - Hasta 1992, durante la ECO. En 1992, me pidieron
nuevamente guardar silencio, no viajar, no dar clases… y entonces dije basta;
en la Iglesia deben valer los derechos humanos, el teólogo sólo tiene un arma
que es su palabra, escrita y hablada. Y como ellos no cedieron, tuve que tomar
la decisión de alejarme. Pero seguí siendo teólogo: escribo, imparto
seminarios... Ahora mismo acabo de dar un curso de un semestre en la
Universidad de Heilderberg…
- ¿Entonces hasta 1992, mientras Ud. aceptaba el control,
no había roto con la Iglesia?
BOFF: - Yo no rompí con la comunidad de fe. Rompí como
sacerdote. Hasta 1992 fui sacerdote franciscano. A Roma le hubiera gustado que
yo me hubiera vuelto director de la Coca-Cola en Bangu, pero continué siendo
teólogo. A ellos no les gusta que, cuando un teólogo sale, siga siendo teólogo.
¿Quien va a querer vivir de la teología? Sólo la Iglesia. Cuando te ponen fuera
de la Iglesia, tienes que ser otra cosa. Pero pronto recibí una carta de la
Universidad del Estado de Río de Janeiro, en Julio de 1992, me presenté al
concurso y me hice profesor. Seguí haciendo teología, ética, dando cursos en el
exterior, escribiendo libros. Ya no soy sacerdote, me autopromoví a laico, pero
seguí con la misma función de teólogo que tenía antes.
- ¿ Es un teólogo que defiende sus ideas?
BOFF: - Soy teólogo, pero de una forma interdisciplinar,
ecuménica. Quien sólo sepa teología, ni siquiera teología sabe. La teología es
un discurso articulador. Hay que discutir con la física cuántica, con la ética,
con la mundialización, con los derechos humanos. Dialogar con la
contemporaneidad. Eso es lo que da fuerza a mis textos…
- Usted dice en sus libros que la ecología no tiene que ver con el medio ambiente sino con el ambiente entero
BOFF: -Trato de trabajar las cuatros ramas principales de
la ecología: el medio ambiente, que no lo llamo medio ambiente sino
comunidad de vida; la ecología social, discutiendo el tema de la pobreza
a nivel mundial que también es un tema de ecología ya que afecta al ser humano
que es parte de la naturaleza. La ecología mental, los prejuicios
y estructuras mentales que conducen a las guerras, a la violencia, a la
discriminación. Y la ecología integral, la Tierra es parte de un todo,
que es el cosmos, que es el sistema solar, galáctico. De aquí surge toda una
reflexión a partir de la nueva cosmología, que ve el proceso evolutivo como un
proceso único, y contradictorio, con caos y cosmos, que a medida que se expande
se vuelve más complejo, y cuanto más complejo más cargado de conciencia, hasta
llegar a la conciencia del ser humano y a la vida como autorganización de la
materia. Nosotros, seres humanos, vivimos porque existe una interrelación de
todos con todos, entre todas las energías del Universo. La ecología integral
debe incluir la totalidad del ser y no quedarse en una dimensión
antropocéntrica o terracéntrica.
- El hombre, la Tierra, el cosmos… ¿su concepto de Dios
pasa por ahí?
BOFF: - Eso es, pero creo que la gran novedad que hace mi
trabajo consecuente en términos de un nuevo paradigma, de nueva visión de la
Tierra, es la visión que los astronautas nos dan de la Tierra. Ellos, cuando
ven la Tierra desde afuera, dicen que no hay distinción entre la humanidad y la
Tierra, que todo es una misma unidad. El ser humano es la propia Tierra que en
un momento de su evolución empezó a sentir, a pensar, a amar. Nosotros somos
Tierra, no estamos sobre el planeta Tierra, somos la propia Tierra, que piensa,
que ama… Hombre viene de humus, de tierra fértil. No hay que olvidar que Adán
viene de adama, y adama significa tierra fértil. Sobre esto hay muchos mitos
creados por los indígenas, mitos de creación. Somos hijos de la Tierra y la
Tierra se comporta como un superorganismo vivo. El oxígeno de la Tierra se ha
mantenido en un 21%, estable durante millones y millones de años. Se aumentase
al 22%, un rayo podría quemar todo el oxígeno. Todos los elementos físicos y
químicos tienen un calibre ultrasofisticado, un equilibrio propio de los
organismos vivos. Todo es vida. Es la teoría de Gaia y yo la incorporo. Primero
intento pensar sobre los datos científicos, mediante el pensar filosófico, para
permitir el discurso teológico. Y discuto, dentro de un discurso
espiritual-cultural, qué cambios deberíamos hacer para salvar este planeta, que
podemos destruir de 25 diferentes maneras. Me parece muy poco caer un avión
contra el Pentágono; debía caer 25 aviones.
- ¿Veinticinco aviones sobre el Pentágono?
BOFF: Es preciso destruir el Pentágono entero. En el
Pentágono están todas las estrategias de destrucción de la vida y del planeta.
¿Recuerdas a Carl Sagan, que orientó el viaje de los norteamericanos a la Luna?
Si quieres tener un gran experiencia espiritual lee su libro Un punto azul pálido.
La última foto que hizo un satélite norteamericano antes de dejar el sistema
solar, "un satélite que circulará alrededor de la galaxia durante miles de
millones de años llevando mensajes en un disco de oro, formulas matemáticas, el
llanto de un bebé, mil lenguas humanas˜ fue la de un punto azul pálido sobre un
fondo negro… Sagan escribió ese libro y dos años después murió. Es su
testamento. Nuestra cultura ha creado el principio de autodestrucción. Con las
armas atómicas y biológicas podemos destruir la Tierra de 25 maneras
diferentes. Tenemos mucho poder y ninguna sabiduría. Tenemos que desarrollar el
principio de co-responsabilidad. En función de esto, particicipé en la
elaboración de la Carta de la Tierra, hecha por la Comisión de la Tierra, un grupo
de 23 personas coordinado por Gorbachov y Maurice Strong, que organizó la
ECO-92. Nos propusimos describir los derechos de la Tierra. Trabajamos en ella
ocho años hasta que el año pasado fue aceptada por la Unesco. El año que viene
entrará en la agenda de la ONU. Si fuera aprobada, tendrá el mismo valor que la
Carta de los Derechos Humanos. En su nombre será posible detener a los
Pinochets ecológicos. Existe la conciencia de que el destino de la Tierra y de
la Humanidad están seriamente amenazados. Y esta vez no habrá un arca de Noé
que salve a unos y deje morir a otros. O todos nos salvamos o todos moriremos.
- ¿Es una carta ambientalista o une también el grito de los pobres con el de la Tierra?
BOFF: - Luché mucho para que en el documento entrase esa
dimensión espiritual, social. Sus grandes capítulos son: 1) respetar y cuidar
la comunidad de vida; 2) integridad ecológica de todos los seres, no sólo los
humanos; 3) justicia social y económica; 4) democracia, no violencia y paz.
Todo esto como ecología. Me pidieron que escribiese un gran final: que nuestro
tiempo sea recordado por el despertar de una nueva reverencia ante la vida, por
el firme compromiso de alcanzar la sostenibilidad, por la rápida lucha por la
justicia, por la paz y por la celebración alegre de la vida…
- Pero estamos viviendo lo contrario, miedo, desesperación y guerra. ¿Mantiene viva la esperanza de que conseguiremos algún día salvar la Tierra?
BOFF: - Creo que estamos en el corazón de una crisis
civilizacional. Nuestra civilización mundializada no tiene más recursos
internos para ofrecer un horizonte de esperanza a la Humanidad. Sólo consigue
mantenerse mediante el empleo macizo de la violencia física o económica, que
acaba con las economías regionales, destruye empresas, crea una acumulación
fantástica. Según Noam Chomsky, 230 familias poseen el 80% de la riqueza
mundial. Nunca conocimos tanta exclusión como ahora. El desempleo es
estructural.
- Viviane Forrester dice que terminarán por crear campos de concentración para los desempleados, los marginales…
BOFF: - Los niveles de pobreza, de conflicto, son
insoportables para una mínima conciencia ética. Estamos en el corazón de una
crisis. Para mi el atentado en los Estados Unidos tiene un carácter simbólico.
Este sistema se sustenta sobre tres pilares fundamentales: el sistema
económico, altamente competitivo y nada cooperativo, derribado en las dos
torres. Este sistema está defendido por el aparato militar, y el Pentágono fue
alcanzado. Y el sistema está articulado por la Casa Blanca, sobre la cual iba a
caer un avión, derribado poco antes. Simbólicamente, los tres pilares fueron
alcanzados en su significado central. Las imágenes-símbolo del sistema. Eso
significa que la humanidad está perpleja porque la lección que la historia nos
da, en el fondo, es esta: por aquí no hay camino. O cambiamos o vamos al
encuentro de lo peor. Estamos viviendo una crisis de crecimiento. Esto no es el
fin del mundo, sino el fin de este tipo de mundo.